Por fin llegó una de las pruebas de atletismo que marcan la diferencia en mi calendario, la Bilbao Night Marathon. El sábado 21 de octubre volví a recorrer 21 km de noche por las calles de Bilbao. El ¿porqué? Pues aunque parezca una tontería, por el simple hecho de que se corre de noche y en un horario fuera de lo habitual. Suele ser otra de las pruebas que salvo excepción, suele ir dentro de mi calendario.

Me gusta el ambiente, el hecho de que sea de noche, los pequeños fuegos artificiales de la salida, y el ver a bastante gente conocida…

Bilbao Night Marathon

Tenemos 3 distancias a elegir: la de 10 km llamada “pirata” (otros años eran 7 km), la media maratón (21 km) o la maratón completa (42 km). Para todos los públicos… La web de la prueba os la dejo en este enlace.

Reconozco que en varias de las participaciones que he tenido, siempre le he encontrado puntos a mejorar (la aglomeración en la salida y en la llegada al recoger tus pertenencias por el guardarropa, la falta de animación que suele haber para la maratón cuando hacías la segunda parte de la prueba…). Pero bueno, el hecho de que sea de noche, ya me atrae… Además, este año han cambiado el lugar de salida, y en esta ocasión el punto de partida era San Mamés.

Los fuegos artificiales de la salida (que me encantan) no se apreciaban tan bien como cuando salías desde el Guggenheim (en mi opinión), puesto que ibas rodeando el campo de fútbol y perdías la vista tras pasar por debajo. No sé, desde el Guggenheim como que los tenías más tiempo de frente. Pero bueno, me parece bien que el comienzo sea desde otro de los puntos emblemáticos de la ciudad…

Previa

Los momentos previos los viví con tranquilidad. Estaba un poco expectante por lo comentado en la anterior crónica puesto que he seguido la misma línea de trabajo. Sin correr y con el “entrenamiento” de las actividades que he ido haciendo en el gimnasio. Mi idea era que si conseguiría rondar la hora y 45 minutos, no estaría tan perdida y con eso me conformaba.

Al dirigirme a la salida (en mi caso la 3) ya me encontré con el primer conocido. Mi Edertxu. Mi pupilo y amigo con el que he compartido buenos ratos en la oficina. Ahí se plantó en la que era su primera prueba. 10 kilometrazos que se iba a meter entre pecho y espalda con toda la ilusión de una primera vez. ¿Quién lo diría? Pues hará como un año que lo pique con el rollo de los “21 días comiendo sano” y el muy bonachón me siguió la corriente… Y lo consiguió. Comenzó a bajar de peso siguiendo unas pautas básicas y con cabeza y por supuesto con la lección del “cheat meal” más que aprendida, y después un poco de ejercicio… Y mirale, ya se ha puesto en línea de salida de su primera prueba y con hambre de más. – Mi enhorabuena por el trabajo que sigues haciendo campeón. Sigue así!👌 – Un ejemplo a seguir…👏

Con mi compi Eder

Con mi compi Eder

En salida me encontré con otro compi de la ofi, Diego. Con el que también estuve charlando hasta la misma hora de salida, y es que también salía desde la 3, y quince días sin ellos (mis ex compis del curro) dan conversación para rellenar esos minutos restantes y más.

Con mi compi Diego

Con mi compi Diego

La prueba

LLegan las 20:30. Todos atentos al comienzo de la prueba y a que enciendan esos fuegos artificiales tan típicos de la salida de esta prueba. La banda que toca en un escenario ahí al lado y por fin que la gente se empieza a mover.

Disfrutando de la Bilbao Night Marathon

Disfrutando de la Bilbao Night Marathon

Los primeros kilómetros fluyendo con la marea de gente, entre los de 10km, los de la media maratón y los de la maratón. Poco a poco vamos encontrando el ritmo acorde, el que me permite ir disfrutando con precaución.

Voy a un ritmo cómodo. Disfrutando de la prueba chocando la mano a los niñ@s que se agolpan a los lados del camino. No se quien tiene más ilusión, si ell@s esperando a que les choques la mano, o yo cada vez que se la choco a ell@s y l@s sonreír 😄. Me encanta! 😍

Ya me puse un poco a prueba en la segunda parte de la media maratón, en los segundos 10 km. Comiendo y bebiendo. Importantísimo para que no salga el del mazo por ninguna esquina a darme la sorpresa…

Los últimos 5 kilómetros ya se hacen notar. Intentando mantener, y apretando un pelín los dientes al final, para no perder ritmo pese a notar que ya va costando. Los últimos 3 km ajustando y el último con ganas de ver la meta y manteniendo. La falta de las tiradas largas de fin de semana se hacen notar. 😫

Por fin llego a esos últimos metros. Donde pasas por ese “túnel”, bajo “Puppy”, la escultura del perrito que acompaña al museo Guggenheim. Apretando un poco los dientes y disfrutando de los ánimos de la gente, encaro la meta con la sensación de que a pesar de que ha costado mantener el ritmo los últimos kilómetros, y consigo entrar en el tiempo estipulado, así que tampoco fue tan mal… 

Siguiente parada: Maratón de Valencia el 19 de noviembre. Mi objetivo cambió el último mes para adaptarlo a las circunstancias actuales. Los tiempos han pasado a un segundo plano. Ahora, sólo queda disfrutar todo lo que pueda de esa bonita maratón y terminar entera. A por ello! 💪