Muévete sonriendo

Cruzar la meta nos hace sonreír, lo difícil es dibujar la sonrisa mientras nos movemos hacia ella… Muévete sonriendo!

Maratón de Valencia. El maratón que me tiene conquistada.

Maratón de Valencia.

El pasado 19 de noviembre se celebró uno de los maratones más famosos de la península. El Maratón de Valencia ó Maratón de Valencia Trinidad Alfonso. Fue el pasado año cuando la hice por primera vez, y me gustó tanto que este año no me la quería perder.

Su clima, su ambiente, su organización, su animación… Han sido varios los factores que me hacen volver. Por algo dicen que es sino la mejor, una de las mejores de España…

Os dejo el enlace de su web aquí para el que quiera echar un ojo… Quien sabe, igual tú puedes ser el próximo!

Previa.

Nuestro plan hasta ahora siempre ha sido algo rápido. Bajar el viernes después de trabajar. Disfrutar el sábado del ambiente del maratón, su feria… y por último el domingo hacer la maratón y después volver a casa…

Este año me ha faltado la preparación del último mes y medio aproximadamente. Tiempo en el que he tenido que adaptar mi vida a las circunstancias de los cambios del momento. La planificación que me plantee inicialmente era con el objetivo de conseguirlo en 3:30. Bajar dos minutillos por lo menos respecto al año anterior (podéis echar un vistazo a la mini crónica aquí). Simplemente mejorar algunos aspectos que creí que podía conseguir e intentar disfrutarlo como siempre, que es mi principal objetivo en las pruebas.

Puesto que se han dado algunos cambios en mi vida profesional, tuve que adaptar el objetivo en consecuencia. Siendo realista, acabar sería ya motivo para estar contenta, más si conseguía disfrutarlo. Pero si encima, podría rondar el tiempo de 3:45 le pondría la guinda al pastel, pero esto quedaría como para nota.

Viernes y Sábado.

El viernes básicamente consistió en trabajar y después viajar a Valencia. Unas 6 horas conduciendo a turnos y para poco más.

Tras el Breakfast run

Tras el Breakfast run

El sábado por la mañana tocó disfrutar del Breakfast Run. Este año es el tercer año que iba a Valencia (en el primero fuí de espectadora), pero ha sido el primero en el que he participado en esta actividad que entra dentro de la programación del propio Maratón de Valencia. Es un entrenamiento previo a la maratón que se realiza a las 9:00 de la mañana, y en el que también participamos con dorsal. TODOS CON EL Nº 1! Son 5 km que se recorren por un parque llamado Jardín del Túria. Cada uno a su ritmo, sin prisa pero sin pausa, a soltar piernas en compañía de otr@s participantes. Buen tiempo, buena temperatura y un buen desayuno tras el entreno para empezar bien la mañana. Al llegar encontramos un avituallamiento líquido (agua, horchata y zumo) y sólido (fartons, fruta natural y galletas saladas).

Del Breakfast run de camino a la feria del maratón. Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Del Breakfast run de camino a la feria del maratón. Ciudad de las Artes y las Ciencias.

El resto de la mañana se fué con la recogida del dorsal y disfrutando de la feria de la maratón.

Al mediodía, la Paella Party. Allí pudimos disfrutar de un plato de paella, bebida, pan y fruta. La verdad es que estaba buena, incluso hubiera repetido  lol . Después otro rato por el Centro Comercial de al lado, otra vueltita por la feria y en poco más, estábamos cenando en el restaurante de comida mediterránea al que hemos ido estos 3 años a cenar. Después, tocaba descansar, que al día siguiente…

Domingo, el día D: el Maratón de Valencia. Por fin!

El domingo me desperté bastante tranquila. La noche anterior había cenado bien y mis reservas estaban bien llenitas, así que el desayuno hasta se quedó a medias. Mi cafelito con leche de siempre, y un tercio del bocadillo vegetal que entre las prisas y demás deje por ahí…

Me preparo, lleno mis bolsillos de geles, alguna gominola, clinex e incluso unos manguitos por si las moscas y para la salida trotando. Por fin en la salida, aunque luego toca esperar al calorcito humano entre tanta gente, jejeje… (18.027 del maratón + 7.537 de la prueba paralela de 10 km). Poquito a poquito la manada tira para adelante hasta que toca mi salida. La de los del dorsal morado (sub 3h31, que se supone que iba a ser mi objetivo cuando me inscribí… buuuuuuuu, jajaja).

La animación hace que se me empiece a poner la piel de gallina y sólo tengo en mente las ganas de disfrutar. Me daba igual el tiempo. Tranquilidad y al lío! Por fin se da la salida, comenzamos a vivir esos primeros kilómetros que pasan sin darte cuenta entre toda la marea de gente, la emoción, la animación, el público…

Los primeros km me salen a ritmo aproximado de 5:10, lo llevo muy bien, así que fijo mi objetivo en el ritmo 5:10/5:15 e ir viendo las sensaciones con el paso de los kilómetros. Puesto que las últimas tiradas largas de la planificación me las había zampado con patatas, quería ir a un ritmo conservador y guardando cartuchos por si le daría por asaltarme al Sr. del Mazo en alguna esquina de la prueba…

En cada avituallamiento no perdono beber, ni comer. Según voy soltando energía, vamos cargando depósitos sin dejar nunca que se vacíen. Incluso, meto un botellín de agua al bolsillo de mi espalda. Como siempre digo, más vale que me sobre que no que me falte…

Primeros 10 km, casi ni me entero. Sigo intentando aguantar el ritmo que llevo puesto que voy viendo que la cosa va bien. Me sigo centrando en el recorrido, en la animación, observo la gente que corre a mi alrededor. De momento tod@s vamos bien jajaja…

Vamos llegando a la medía maratón, sigo vigilando el ritmo y las sensaciones, pero sin obsesión, simplemente buscando la comodidad. Aún queda mucha tela que cortar pero ya podemos meter al bolsilla la mitad de la prueba. Lo paso al tiempo de 1 hora 50 minutos aproximadamente, algo menos. Bien, bieeeeeeen, seguimos en el camino.

Kilómetro 24. De repente empiezo a notar algún pinchacillo en los cuádriceps. Y ya sé el porqué. Comienza a aflorar los síntomas de las últimas tiradas largas que han brillado por su ausencia, y se empieza a notar la falta de costumbre a la kilometrada, pero no pasa nada. Intento olvidarme de esos pinchacillos espontáneos centrándome en otras cosas. Sigue la animación con la gente, las fallas que te vas encontrando en ciertos puntos kilométricos y sigo centrándome en las sensaciones, dosificando el esfuerzo un poco más. Fijo mi objetivo mental en el km 30…

Bien! Ya estoy en el 30. Sigo con la hidratación, sigo comiendo cada 20′ o a lo sumo a cada 5 km. Esto también lo voy dosificando por mis sensaciones en el estómago.  Siempre cuidando de que los depósitos no se vacíen y sea demasiado tarde para recargarlos, pero tampoco me paso metiendome una hinchada estomacal. Aunque prefiero pecar de comer más que de quedarme vacía. Si llego a este último punto en una maratón… no me gusta pasar penurias jajaja… Según avanzan los kilómetros, los cuádriceps se van poniendo un pelín más molestos.

Disfrutando en los últimos kilómetros

Disfrutando en los últimos kilómetros

Ya casi llegando al 35 empiezo a ver a la gente que se acerca a los voluntarios/as del “reflex”. Nunca me había dado por ahí, pero necesitaba aliviar un poquito los cuadriceps, así que me acerque y venga, “echame a los cuadriceps!!”, flis flisss! y a seguir como está mandao!

El 35!! Sigo con buenas sensaciones (los cuadriceps aguantan), poniendo la piel de gallina con la animación, esas fallas que te arrancan una sonrisa al pasar y el ver que una no va tan mal haciendo el balance de lo que faltó por hacer, me anima más. La meta está más cerca y el verme bien me da más fortaleza. Aún así, sigo buscando el apoyo de la gente, de l@s niñ@s. Buscando más energía chocando las manos y sonriendo.

Km 38, 39… 40! Ya está chupado, mi ritmo a bajado, pero no me preocupa lo más mínimo. Llevo algún flis flis más de reflex e ir como voy, sintiendome así de bien y feliz ya me vale y me sobra. No queda nada, es hora de disfrutar de los últimos kilómetros y sacar el último cartucho.

Más gente, más animación, menos metros por recorrer y mi chispa se enciende un poquito más. Sigo sonriendo y la gente me aplaude, que subidón! Esto se va acabando, y me espera esa gran llegada. Mi reloj pita el km 41km y marca mi segundo mejor kilómetro de la maratón. Como se nota el entusiasmo, me he acelerado de la emoción y sigo. Ya no hay pinchazos ni nada que valgan. Sólo disfrutar de los últimos metros.

Sigo chocando manos, de un lado a otro de la carretera. De una valla a otra. Incluso me acerque a la mascota a chocarle cuando la ví! Buf, que se me pone la carne de gallina. El pensamiento de algún kilómetro anterior se reafirma “creo que cada vez me gusta más esto de la maratón… mrgreen “…

Llegando a meta. Feliz como una perdiz!

Llegando a meta. Feliz como una perdiz!

Km 42 y pita me reloj a un ritmo parecido al anterior. Dentro de los 3 mejores kilómetros de toda la prueba. Ó-le! Si es que voy gozando! últimos metros, ese gran final, esa maravillosa pasarela sobre el agua, que emoción. Llego apretando los puños y alzando los brazos. Ya lo tengo, y me siento ganadora. No hay más! Disfrutándolo a tope, con un clima perfecto, animación, llegada, sensaciones durante la prueba… No puedo pedir más!

Finalmente, de los 3:30 de objetivo que tenía allá por Enero de 2017 cuando me apunté, y después de los cambios y condiciones con los que he llevado la preparación, satisfecha por acabar en 3:45. Ya dejaremos los tiempos para otra ocasión.

Finalizada la prueba, con la medalla de Finisher

Finalizada la prueba, con la medalla de Finisher

Conclusión: hay que saber adaptarse a los cambios y asumirlos como mejor se puede. Intentar disfrutar en todo momento y aprender de los momentos “menos” buenos, que son los que nos refuerzan para la siguiente…  ;-) 

Aquí os dejo el vídeo resumen de la maratón, donde se ve el brinco de alegría con el que entro en meta jejeje!

 

 

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  1. Pablo

    Muy buena la crónica! Ole y ole!!!! Un iuuuup por ti! 🙂

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